03/25/2026 – Nuestra Hermandad Eterna
Lucas 15: 25 »El hijo mayor estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello. 27 El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano.” 28 Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara. 29 Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.”
Reflexión: Si el mejor de los escritores humanos hubiese narrado esta parábola hubiera concluido con el regreso del hijo prodigo. Para muchos de nosotros la historia termina con nuestra propia salvación- pero no para Dios. Cuando acabamos de orar no termina la historia. Cuando venimos a la iglesia no termina la historia.
Nuestra salvación debe llevarnos a amar y servir a los demás, especialmente a nuestros hermanos. Cristo nos ha dado potestad de ser hechos hijos de Dios, y por lo tanto todos somos hermanos. Este término bíblico es mucho mas que un saludo o un título. Nuestra hermandad nos une eternamente en la familia de Dios.
No importa cuánto trabajemos para nuestro Padre- si no amamos y anhelamos la relación de hermanos tarde o temprano nos quedaremos fuera de la casa. Nuestro Padre celestial nos invita a orar y apoyar a nuestros hermanos, a celebrar con ellos sus victorias y a vivir juntos en armonía.
